domingo, 1 de febrero de 2026

Pater

 (Pequeño poema dedicado a mi padre)

Padre.

Se que la felicidad que buscas no esta con tus hijos. Ni con el recuerdo eterno de una esposa que vive más allá del dolor y de las palabras.

Existe entre tu propio ego.

Entre el delirio de grandeza. De no envejecer nunca. 

De permanecer siempre con la piel lozana como los artistas de cine, cuyas caras operadas te persiguen. 

De ser el centro de atención de los demás. 

De no morir. 

No pudiste reconciliarte con la muerte que nos busca a todos. Por eso quieres permanecer joven: con tintes de pelo caseros, cirugías fallidas. 

Actitudes de adolescente confundido y rebelde. 

Quizás así lograras encontrar alguien para olvidar que estas solo, dices. 

“Usted no sabe la soledad que llevo”.

Si lo se, papá. 

A mi también me descartaron como un juguete inservible. A mi también me dijeron en mi cara que nadie me iba a querer; que no podría amar a nadie antes de amarme a mi misma. 

Vete, entonces. Ve y busca a esa mujer joven, sin arrugas. Que solo te quiera cuando lo ocultas a todos porque sabes que no te conviene, porque a ella también le das asco. 

Ve y no vuelvas cuando ya no tengas dinero. 

Cuando a ti también te hagan de lado. Cuando entiendas que el mundo nunca se detiene, ni siquiera por ti. 

Yo me quedaré con mi café de los domingos, en silencio. Sin tener que pensar en cómo entretener a quien no le importa ni su esposa, ni sus hijos ni nadie que no sea si mismo. 

Porque el dolor de hija más grande es entender que su padre no fue un padre de verdad, sino quien engendró para después reducir la vida entera a un ajuste de cuentas. 

0 comentarios:

Publicar un comentario

Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]

<< Inicio